Conciliación en verano. Mito o utopía?

descargaPor fin las vacaciones escolares. Por fin el ansiado día en que nuestros hijos, a eso de las 12 o las 13 salen del colegio. Por fin tenemos que pedir permiso a nuestros jefes para salir del trabajo, irles a buscar, pedirnos el resto de día libre, dejarlos con el padre, con sus abuelos, con sus tíos, con la vecina que a veces te hace favores. Sonrisa y cara de circunstancia. “Es que salen a las  12… y yo trabajo.”

Bien por las vacaciones escolares. Esas vacaciones, que aunque sumes los días totales de la madre más los del padre, nunca, repito nunca, podrás alcanzar a cubrir. Y eso si funcionas como pareja modelo Lady Halcón: uno trabaja, el otro se queda con los niños y coincidís, en el sofá a media noche, os cruzáis una mirada durante unos segundos… y a dormir. En el caso de estar separado el modelo  Lady Halcón da paso al modelo Guardia de la Noche, al servicio de las criaturas las 24 horas y sin poder salir ni a respirar.

Así las cosas, unos grandes genios de la logística infantil, debatieron largamente hasta encontrar la solución al problema de qué hacer para cubrir estos meses. Tras largos años de reflexión,  y duros enfrentamientos, habilitaron unos espacios para que los padres podamos dejar a nuestros hijos en un entorno seguro dentro del horario laboral. Estos librepensadores se organizan en grupos bajo el nombre Escuela de Verano, ejecutan actividades deportivas, baile y deportes acuáticos mientras los niños aprenden a hablar en inglés, alemán o chino. Días de julio y agosto, que bajo un calor aplastante, gorra, crema solar y dosis de cínico-positivismo, llevamos a los niños a torrarse bajo el sol haciendo tenis, futbol o gimnasia rítmica en un polideportivo-saunaturca. Si somos pudientes, en vez de torrarse en el polideportivo, lo hacen a pleno sol en la playa mientras practican vela o surf. Todo un ejemplo de progreso para nuestro pionero modelo social.

Qué gran idea lo de las escuelas de verano, qué maravilla no tener que pensar leyes para regular la conciliación. Qué lujazo tener empresas privadas que nos garantizan que los niños siguen levantándose a las 7.30 de la mañana, siguen preparando mochila, haciendo actividades, comiendo de catering y llegando a casa reventados a las cuatro de la tarde.  Qué  maravilloso tener que ahorrar todo el año, no para pagar unas estupendas vacaciones en familia, sino para pagar las Escuelas de verano.

Este es el modelo de conciliación en las vacaciones escolares que estamos fomentando. Un modelo privado, basado en que familias en las que los dos miembros trabajan no puedan conciliar sin pagar. Un modelo en el que los niños no descansan. Ni los padres tampoco. Un modelo en el que quien no tiene dinero para pagar una escuela de verano, no puede plantearse trabajar.  Un modelo machista, en tanto en cuanto si en una familia uno de los miembros de la pareja ha de reducir jornada o dejar de trabajar durante un mes o dos en verano, en la mayoría de casos es la mujer quien lo hace.  Un modelo excluyente, porque las familias que no tienen dinero para pagar una Escuela de Verano (o una au pair) pero tampoco pueden dejar de trabajar,  se ven obligadas a dejar a sus  hijos dos meses en casas de abuelos, amigos o al cargo de hermanos mayores. Todo el día en casa, conectados al teléfono y a la play. Fomentando el ocio saludable.

Este es el estupendo modelo de conciliación familiar que tenemos en este país.

Ahora tengo que dejaros. Hoy empieza mi guardia.

 

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