Muerte a las superwoman

muerte super

El mundo está empeñado en contarnos que la belleza está en el interior, en nuestra personalidad, y que no importa cómo sea nuestro agraciado o desgraciado físico. Triunfaremos si somos mujeres buenas personas, brillantes e inteligentes. Todo mentira.

Me dan ganas de pegar a alguien cada vez que oigo que la belleza está en el interior mientras nos ponemos rímel y nos pintamos los labios en los baños de un bar. O eso, o pedir hora rápidamente a la pelu, este espejo me hace raíces en el pelo.

La perfección no existe. Claro que no existe, por eso nos dejamos medio sueldo en potingues, en ropa, complementos y gimnasio. Si existiera seríamos ricas con todo lo que nos ahorraríamos. Como no hemos nacido para desfilar como ángel de Victoria’s Secret, nos limitamos a intentar emular ser unas tías físicamente aceptables, mientras además estudiamos para ser intelectualmente solventes y tener un buen trabajo en el que sentirnos realizadas. Ardua labor, y muy sacrificada.

A mi alrededor veo compatriotas en la pelu haciéndose mechas, en la farmacia comprando cremas antiarrugas, en el dentista blanqueándose los dientes. Machacándose en el gimnasio, depilándose con laser las ingles, enchufándose bótox, haciéndose masajes, quitándose lunares, poniéndose tetas, quitándose culo. Que nadie se equivoque, no son un tipo específico de mujer. Somos las mismas mujeres que vamos a la universidad, a trabajar, al parque con nuestra prole, a reuniones interminables de trabajo, vamos de cañas y ponemos lavadoras mientras hacemos la cena e intentamos organizar la compra del día siguiente. Dieta, gimnasio, pintalabios, faja, tacones, informes, estudios, números, presentaciones, reuniones.

Y de repente un día estamos contracturadas, de mal humor, cansadas. Pero seguimos adelante, empeñadas en ser mejores, en tener el cuerpo de la Bündchen y la mente de Maryam Mirzakhan, que ahora que lo pienso, no sabemos quién es porque, esta es otra, las mujeres más famosas son las guapas. Qué importa si tienes el premio al mejor matemático, la pregunta es qué te vas a poner el día que lo recibes.